jueves, 31 de mayo de 2012

Buenos Aires, la ciudad invisible

Les presento a la Buenos Aires real, la ciudad invisible, la que sólo ven los ojos que lo desean, que viven abiertos, buscan y se entrometen.

http://www.rtve.es/television/20111114/avance-buscamundos-buenos-aires-ciudad-invisible/476300.shtml

Muy recomendable, buen documental.
Y bravo por Buscamundos y RTVE.


viernes, 18 de mayo de 2012

The heart asks pleasure first

"Las personas, cuando hacen lo que les gusta o se les da bien, se embellecen (como tú)"


Línea 7 de Metro que me curas con tus sorpresas.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Valpo

Prosigamos.

¿Cómo conocer en dos días una de las ciudades más bellas del continente sudamericano?
He aquí unas "instrucciones de uso".

A dos horas cortas de Santiago de Chile, uno camina desde el terminal de ómnibus por la avenida, paralelo a la bahía, dejando al otro lado los cerros.

Comercios, carteles, gentes caminando sobre el asfalto. Las pintorescas fruterías y verdulerías.





Al fondo, aquella plaza dedicada a la armada chilena. Conmemorando a los "héroes por la patria" de la batalla de Iquique, una de las "victorias" de Chile sobre el territorio boliviano/peruano, durante la nefasta guerra del Pacífico. Resulta que en la época de augustito, les dio por ensalzar lo castrense y las victorias del pasado. Sea como sea, la soberanía de Chile sobre su norte es algo incuestionable dentro del territorio nacional, y en aquella época además fue un tabú, uno más.


¿Qué hacer? Evidentemente, los cerros llamaban desde ahí arriba. Los llamados "ascensores" ascienden desde pocas cuadras de la costanera hasta cada uno de los cerros. Estos ascensores datan de finalísimos del siglo XIX y principios del XX. Evocan un tiempo pasado, ya ido. El color cobrizo, acero oxidado, madera con y sin barniz. Al entrar en el vestibulo, casi se arrastran telarañas con la frente. Un operario cobra los míseros 100 ó 300 pesos y con serenidad activa los mecanismos de fabricación germana o británica. Una cabina asciende, la otra desciende, un cable inmenso pasa por una polea también inmensa, allá arriba. Y mientras sube, además de cruzarse con la otra cabina, uno descubre Valparaíso , ya desde la altura.





Y una vez arriba, ¿qué? Es fácil. Ingredientes: el tiempo y la energía para caminar durante todo un día. Inquietud y curiosidad para perderse por la infinidad de calles, rincones, pasillos, plazoletas, cuestas y pendientes, escaleras y más escaleras. Y saber detenerse, no para descansar, sino para contemplar, observar y absorber.



Un plato fuerte de la ciudad. La expresión gráfica, pintadas, grafittis o voz de las calles. Cada viajero debe perderse y perderse por la ciudad, la mirada nunca al piso, siempre al cielo o a los muros. Cada uno descubrirá unos bocetos, unos mensajes, dentro de la infinidad de pinturas que hay por toda la ciudad. Valpo es un museo de puertas afuera.




(NAK, FKK, emergentes grafiteros peruanos)









Como se observa, Valparaíso nada tiene que envidiarle al arte del muro de Berlín.

Sigamos subiendo, bajando, subiendo otra vez. Entre medias, una empanadota de camarones, por poner un ejemplo.

Y nos seguimos perdiendo en sus mágicos rincones.






















Puede decirse que Valparaíso es la ciudad en que esta cae al mar "barrio por barrio".





Valpo a la noche, con sus ventrílocuos incluídos.




Amanece sobre Valparaíso, desde la cordillera. A perderse de nuevo. Nos perdimos tanto, tanto, tanto, que tuvimos que preguntar a un paisano para que nos indicara en nuestra guía, sobre sus planos. Resultó ser el autor de la guía (Foot print), el mismísimo Janak Jani.






Y llegamos a la casa de Neftalí Reyes, más conocido como Pablo Neruda.
Merece la pena la visita, un vistazo por la vida del personaje.






Conviene revelar que el compañero Neftalí no era natural de Valparaiso, creció en el interior del Chile central. Curiosamente, se da la circunstancia de que quienes sí nacieron en Valparaíso, fueron augustito y el camarada Salvattore.

(en el barrio de La Boca de Valpo)



Sigamos perdiéndonos, si van, no dejen de caminar. Es el único consejo. (ayuda una jornada previa andina, al estilo San Martín, para tener los pulmones bien fortotes y la hemoglobina bien llenita de oxígeno)










Se acerca el final del día. Escapada rápida a la vecina Viña del Mar,  en una bella travesía junto al océano, brillante.


La verdad es que, a esas latitudes, sólo algunos loquitos se dan un chapuzón.







Querido océano Pacífico.
          Te encontré de nuevo, tras un largo viaje solitario.
El Atlántico y el río de la Plata te envían saludos cordiales.
Atte,
Alejandro





Canción para deambular por las calles de Valparaíso, al calor del verano austral que por fin, tras una larga espera, llegó.