miércoles, 23 de noviembre de 2011

"Mis compas del bachi"

Participar en esta realidad social-político-pedagógica que es el bachillerato popular, está siendo una de las experiencias más intensas, enriquecedoras y gratificantes que podría haber imaginado, hasta el punto de preguntarme por qué no comencé antes (hay respuestas a ello).

Tendré que decirle "hasta luego" al Bachillerato Popular Darío Santillán dentro de poco. Hoy hicimos la "evaluación colectiva" Fuimos comentando los casos de los compañeros (alumnos) que venían faltando mucho o muy atrasados en la materia. Todos opinábamos, los tres profesores de matemáticas y los 20 alumnos de primero de Barracas. También, íbamos mesa de 5, de una en una, y ellos mismos se evaluaban a sí mismos y también por sus compañeros de mesa. Entre tanta timidez, corrían los elogios gratuitos mezclados con los sinceros, y las críticas constructivas surgían muy dulcificadas, tímidas también.

Pasamos dentro del local, del aula, todos los días de 17 a 21 horas. Yo voy y aporto los martes, con Matemáticas, junto a mis dos "parejas docentes", mayores que yo y quienes le ponen mucho empeño y toda su experiencia en enseñanza y en militancia.

Hoy los alumnos también hicieron valoración de los profesores, y con la misma timidez, se nos describió y elogió nuestra buena voluntad, paciencia, entretenimiento, "buena onda", alegría... hay un adjetivo para "pelota" que ahora mismo he olvidado. Pero fue bello y muy, muy, muy motivador. Más allá incluso de la materia aportada, las enseñanzas de temario, estas personas se sienten apoyadas, valoradas como lo que son, que es mucho, sienten que tienen importancia y que hay otras personas que sabiendo más que ellas (sólo en algunos temas) se sientan con ellos y con paciencia les transmiten, con indiferencia de sexo (la mayoría son mujeres), edad (desde los 17 hasta los 70 y tantos), condición socioeconómica, situación personal (ahí está el tema), y mucho menos procedencia (en efecto, entre tanto latinoamericano, de varios lugares, soy yo el único gallego/gashego que habla raro/lindo/divertido).

 Son las personas, con nombres, apellidos, e historias únicas, que habitan la colindante Villa 21-24 del barrio de Barracas. Y quería compartir con VOSOTROS parte de sus historias y sus circunstancias.

Laura es de acá, tiene unos 20 años, pelo rubio teñido, más bien alta, gesto duro, personalidad también, difícil de tratar a veces, temperamental. Muy buena amiga de sus amigas. No se queda callada. Entiende muy bien la materia, casi siempre. Cuando no, se desentiende con rapidez. No estoy seguro de si tiene una hija de unos 3 años.

María tiene 20 años, es alegre, cara muy sonriente, apenas tiene dientes, los ojos le brillan. Es ancha, no muy alta, y tiene 2 hijos. Habla bien argentino. Es muy participativa, no se queda callada, aunque contesta con más dulzura, y mucha racionalidad. Entiende bien la asignatura, le pone ganas, y siempre está ahí, presente, mirando. Tiene una circunstancia bien difícil, por sus hijos, su situación familiar, la economía, el barrio...pero esto será un denominador común (nunca mejor dicho) del 90% de las chicas.

Macarena, una de ellas, es una de las "peques del grupo". Tiene unos 17 años, es delgadita, muy linda, formal, atenta, inteligentísima, buena compañera, divertida y alegre. Entiende todo a la perfección, antes que el resto. Ayuda explicando a sus compañeras, muchas veces a propuesta nuestra. Siempre saca el punto entretenido a la lección, aunque no se queda callada a la hora de criticar o proponer. Se mete mucho conmigo "ay profe, usted es mufa (gafe) porque hizo que perdiera Argentina hoy". A veces es arisca, por rencor a mi pesimismo deportivo, apenas se le pueden hacer bromas que acepte! Siempre hay alguna explicación con mirada cómplice a la alumna que te entiende cada letra que decís. Sin alumnas como ella, la clase sería muy diferente, y más pobre en temas y en alegría.

Antonia es morochita, pelo lacio largo, unos 17 años, petisita, muy muy tímida, callada, le cuesta darse al resto, y por supuesto hacer preguntas y plantear dudas. Va más o menos en la materia, aunque yo creo que va mejor de lo que parece, porque no se expone ni demuestra todo lo que sabe. Sé poco de ella, no cuenta mucho. Es una chica muy linda y con su historia escondida como todas. Muchas veces cuando explico, trato de preguntarle a ella para participar, pero algunos sabelotodos interrumpen, chafando el plan.

Hoy vino Romina, por primera vez desde que estoy. Pelo rizado más corto que largo, castaño, clara de piel, no muy alta. Tendrá unos 19 años, y una hija preciosísima de unos 3 ó 4. Ella es una mujer hermosa, parece muy sincera por lo que dijo acerca de su caso y lo que podía mejorar. No la conozco dentro de clase. Ha faltado mucho por las circunstancias familiares. Admitía que tenía que recuperar la materia, en las últimas dos clases, que dedicaremos a recuperatorio. Se sentó en la mesa con el grupo de las anteriores, la acogieron muy bien. Todo el grupo se puso de su lado para darle la oportunidad de recuperar las inasistencias.

Delia. Señora de unos 50 años. Petisita, con anteojos, una linda cara, de persona sincera. Muy considerada pero sobre todo, con gran fuerza de voluntad, empeño, interés. Valora mucho nuestra labor. Le cuesta por lo general lo que explicamos, es la que entrecierra los ojos mirando nuestras explicaciones, a lo que sigue un "no...no lo entiendo". A pesar de eso, al terminar las clases, se te acerca para pedir que repitamos a la semana que viene, porque "yo sé que es muy interesante, y quiero aprenderlo bien". Siempre nos agradece, sí, con un "gracias profe" al final de la clase, nos saluda con un beso, antes de marcharse, con las demás, hacia el barrio. Se junta con la mesa de unas de las jovencitas, ellas le dan una mano. Quiere sentir que lo que aprende le es útil. Es muy risueña y siempre trata bien a las personas, hasta el punto de ser sosegada y sólo intervenir cuando se requiere su atención. Dicen que cocina muy rico, los que pudieron visitarla en la última vuelta por la villa, a la que no pude asistir. Es para mí una de las personas que más oportunidades se merece que se le den, y definitivamente, aunque esté floja, en mi opinión ha de pasar a segundo. Hará un gran provecho de cada oportunidad. Si todo el mundo fuera como ella, el mundo sería diferente, y mejor.

Braian tiene 17 años, me saca una cabeza, últimamente se tiñó el pelo anaranjado y tiene una especie de coleta por flequillo. Viene en "longboard" ("se dice longboard, profe, patín es otra cosa"). Ha vivido en la villa, también en hoteles "tomados" (pensiones familiares tomadas por los habitantes) que existen en el barrio de Constitución, y que bien podrían inspirar una película Biutiful al estilo más crudo y veraz - he de contar esa dura experiencia cara a cara, no escrita. Vive con su madre. Cualquiera se cambiaría de vereda antes que cruzarse con él, incluso yo el primer día de profe. Hoy él venía desde la estación Yrigoyen. Me contaba, había mucha policía, habían encontrado un cadáver escondido tras tres días. Historias del sur de capital. Braian es muy vivo, gracioso, habla con "ege" por el frenillo, con el acento más guachiturro de BsAs. Hace todo con precipitación, escribe mal, lo entiende todo pero sólo lo quiere demostrar a medias, responde cuando le preguntan a otro, opera mentalmente muy rápido pero nunca estudia. Es buen compañero, aunque le gusta llamar la atención, y también poner el hombro, el tiempo o las ganas para lo que haga falta. Cada día nos entendemos más. Sorprendentemente, es nieto de español, y obviamente busca conseguir algún día "los papeles" y volar al otro lado. Siempre salimos juntos del bachi hacia el colectivo, y me acompaña a tomar el bondi a la parada, junto a Damián, que no es alumno, sino que aporta cuidando a los peques, hijos de las alumnas. Entre los tres no paramos de hablar y contrastar situaciones y reírnos...

Derlis vino hace pocos años del Paraguay. Es alto, moreno, muy guapo, sonriente perpetuo, habla bajito (como medio Paraguay cuando no habla en guaraní), tiene ortodoncia, no estudió apenas la tabla de multiplicar, pero, aunque es un poco vago a veces y es irregular, le pone ganas y no le cuesta mucho. Hizo el secundario allá, y de vez en cuando se acuerda de cosas, sólo hay que reordenarle la cabeza. Al principio me contaba lo que le costó integrarse en la villa, los otros chicos le robaban, además por ser paraguayo. Se involucra mucho en el movimiento, incluso más que en las clases. Suele hacer gracias a sus compañeras, es de los pocos varones de clase. Siempre que uno se gira desde el pizarrón, se lo encuentra sonriendo, y añadiendo algo con su divertido y tierno acento. La semana pasada le regalé mis botines (botas de tacos), pues calzamos lo mismo. "Te debo una" me contestó a modo de agradecimiento. Hablamos de muchas cosas, yo le pido traducción al guaraní de muchas palabras, él me pregunta mil curiosidades sobre España o el mundo. Es un chico con mucho futuro, ahora está trabajando por las mañanas y llega agotado al bachi.

Ingrid. Morocha de ojos claros, ancha, arito en la nariz, sonriente y tímida. No va mal en mates, aunque le dan ayuda sus amigos, y otras veces la da ella. Habla mucho en la mesa, se junta con una de las Macarenas, y la verdad que no para de mirarme, pero soy el profe, qué le voy a hacer. Tendrá unos 20 años, ayer me quedé pensando mientras las veía a las dos entrar en la villa, ¿qué verán en el camino a casa?

Macarena, la otra Macarena, es morena, ancha y no muy alta, coqueta, bonita, con una anchísima sonrisa, no estoy seguro de si vino del Paraguay o del interior de Argentina. Habla sólo cuando le preguntan, lee despacio, pausadamente, con inseguridad, igual que multiplicar. Es muy atenta y no va mal en la materia, habla delicadamente y muchas veces mirando al piso. Interviene en las asambleas, de forma respetuosa, "yo, mi opinión...". Es una razón más para luchar por el futuro de una joven.

Perla es todo un caso...vino del Paragüay hace ya tiempo, tiene unos 60 años, la cara arrugada tras unos grandes anteojos, los ojos achinados, una sonrisa engañosa que es perpetua, y es la versión "chamullera" del lugar: habla hasta conseguir lo que se propone, hasta convencer. Se dedica a la venta. Multiplica más rápido que cualquiera, más que los profes, pero sólo cuando le preguntás la tabla de multiplicar, y repite como un loro. Te mira de frente mientras vos le explicás, sonriendote, asintiendo a todo, pero no ha entendido nada. Quizás no tiene ni el primario. Pero ella lo vive con alegría, como si comprendiera todo. No tiene drama en admitir, al final, que va floja...pero te come la oreja un poco, y tenés que mandarla a recuperatorio. También se despide expresamente, cada día, agradeciendo.

Miguelina es mayor también, tiene una cara curtida, una expresión dura, una mirada algo perdida, altibajos de humor bruscos. Le cuesta mucho la materia, desde el principio se enoja consigo misma y de forma alterna con los profes, porque no entiende nada, porque hemos de ir más despacio y repetir. Pero hace una semana conseguimos que se demostrara a sí misma que sabía hacerlo sola. Hizo varios ejercicio de un tirón, sin equivocarse, entendiéndolo y demostrando que lo entendía. Eso le dio seguridad. Tras semanas de trato con ella, me ha tomado más confianza. Creo que su historia es bien dura.

Jimena, adoro a Jimena. Tendrá más de 30 años, rasgos aymaras muy marcados, es de Tupiza, sur del Altiplano boliviano, entre Villazón (primer paso con Argentina) y Uyuni. "Se puede creer profe, que nunca visité el Salar (de Uyuni)...es por eso de que nosotros tenemos la circunstancia de la plata, no siempre se da la oportunidad...". Es excepcionalmente atenta, disciplinada, laburadora, metódica, pausada, y tiene toda la voluntad y buena intención del mundo. Muy respetuosa, con un ritmo vital y verbal que no es propio de acá, se nota.Tiene unos ojos negros bien profundos, y muy bellos, difíciles de olvidar. Es típicamente tímida, hace caso de todo, pero le cuesta participar. Es muy muy buena en mates, pero no se lo cree, y por ello piensa que ha de ir despacio porque no va a poder comprender, pero es muy inteligente. Mi relación con ella es genial, aunque la estrechez de una relación es relativa, depende de cada idiosincrasia, y ella maneja otros códigos. Tiene ganas de que visitemos el barrio y su casa, ojalá encontremos el día, le digo yo. Tiene una hija de 15 años, adorable, inteligentísima, y ante todo buena chica. Liz. Ella nació acá ya. Me vieron hace unas semanas con la remera de El Principito, y me preguntaron por él, que habían visto el libro, pero no lo habían tenido para leerlo. Ayer, antes de clase, visité a los libreros de Plaza Italia, sobre mi bici, y a la tarde la obsequié con un ejemplar del auto Saint-Exupéry.

A Nadia la conozco poco, tiene una expresión triste y apagada, siempre la veo llegar con sus 2 hijos al bachi. No alcanza los 23 años, seguro. Le pone todo el empeño que puede a la materia, pero su cirunstancia no le deja mucho lugar a ello. Sus hijos, con su comportamiento, tampoco ayudan. Ayer, mientras leía las evaluaciones escritas de cada uno de ellos, en referencia a su progreso y la crítica a los profes, descubrí sobre la reciente pérdida de su papá, circunstancia que se suma al trabajo, el estudio, las dificultades de vivir en la villa... De nada sirve sentir lástima. Intento acercarme a ella, su respuesta es buena, no se le da mal, y consigo sacarle alguna sonrisa. No me gusta que por ser un caso difícil, se ignore. Ayer compartimos unos mates, siempre dulces.

Rosalina es muy resuelta, de unos 18 años, ávida, silenciosa, escucha y hace, resuelve los problemas de las primeras. Coqueta, muy arreglada entre orquillas y maquillaje, no se le escapa nada. Poco activa, responde sólo a las preguntas y a los chistes, pero está a todo. Tiene un novio que venía al bachi, ya lo dejó, dice que por el trabajo. La presencia de hombres, sobre todo mayores, es casi una quimera en una iniciativa así. Personalmente tengo mis dudas de la fuerza de voluntad de muchos hombres, comparada con la aportación de las mujeres. Nada más salir del bachi, su novio pasa a buscarla y pucho en mano se van para el barrio.

Paula es un caso muy difícil. No tiene el primario hecho, no entiende nada, tampoco pregunta, tiene una actitud derrotista. Tiene mala vista, unos 40 años, y una cara de indiferencia cuya expresión potencia cuando se queja de lo que "no puede". Yo me siento mucho con ella, solos, pero le cuesta mucho escribir. Pido también que sus compañer@s le den una mano, pero no siempre es así, no siempre la recibe. Ella considera que no va a pasar, que no se ve. Parece que no quiere intentarlo. Una vez más, quién sabe qué circunstancias hay detrás, en su vida. No participa nada en clase, ni en el bachi, ni en el movimiento en general. Mis compañeros opinan así también, pero en mi opinión, convendría que pidiera más ayuda, que preguntara dudas, que interrumpiera, cosa que no hace "por no perjudicar a los demás compas". Craso error.

Cynthya es de las más bravas. Tiene un hijo que siempre trae, todo un petardo. En disposición y actitud, es la más linda y más mujer del lugar. Grande, clara de piel, morena de cabella, aunque ayer lo trajo naranja, piercings, tatuajes, anteojos. No se calla nada, no renuncia a nada. Pregunta, pide ayuda, pide explicación. Debate como la que más en las asambleas. Viene con mucha carga emocional y física de todo el día. Se queja del nuevo trabajo que consiguió, recientemente, despegando y limpiando carteles por la ciudad. Hace unos meses se quemó el brazo entero, por lo que su reincorporación es reciente. Buena amiga de sus amigas, "quilombera", se consigue sacarle una risa a cada clase, aunque a veces está agotada.

Elsi tiene 25 años, dos nenas bien lindas. Ella es muy bonita, alta, toda una mujer, argentina, morocha, con pequitas, y una cara de persona simpática. Es muy alegre, cómplice, y la "cerebrito" del grupo, lo entiende todo, lo hace al instante, pero siempre ayuda a sus compañeras. Le pone muy buena onda a la clase, ríe y hace reír, sin dejar por ello de ser disciplinada. Es la alumna perfecta, pero si todas fueran así, no sería difícil, no tendría gracia, no sería un reto.

Elsa es la hermana de Paula, las confundo a menudo. Es buena compa del bachi, pero muy negada con la materia, tampoco hizo el primario, su situación es muy desventajosa. Además, apenas ve, por lo que muchas veces le dicto personalmente lo que hay en el pizarrón. Se rinde con facilidad, aunque también es cierto que el temario le queda grande, escribe mal y despacio. Tendrá también unos 35 años.

Martina y Martina: nieta y abuela. 17 y 71 años. La abuela vino del Paraguay hace unas 4 décadas, y conoce muy bien la historia. Tiene una cara y una pose de abuela, que son imborrables. Le trata a uno con toda la ternura de una abuela, y es cierto que explicar ecuaciones de primer grado a esta gente no tiene nada que ver con hacerlo para una joven. En los descansos me siento con ella, me cuenta de su familia, de su descendencia (toda ella en la villa), de su venida a Buenos Aires, de cómo era la villa cuando ella llegó (un descampado). Le regalé otros botines, que acabaron en poder de su yerno (uno de ellos, aclara). Tiene esa tonada dulce guaraní, mezclada con las expresiones argentinas. Es todo un amor. Estuvo enferma, faltó un mes, y no deja de repetirlo, porque eso explica parte de su retraso con la materia. No siempre viene a clase, ya es demasiado que un "pendejo" de 23 le enseñe la materia, como para que encima le llame la atención por absentismo. Camina y se sienta con dificultad, siempre un brazo sobre la mesa. Apenas saca su cuaderno, ella observa y absorbe. "Pero vos me podés en señar a mí otras muchas cosas", le aseguro, "síiii claaaro", me responde, riendo con complicidad.
Martina la nieta es de las chiquitinas del bachi, muy vistosa para su edad, piercing en el lateral superior del labio, la coleta a un lado. Ya habla más o menos argentina, ella nació acá. Tiene una voz aguda, es chiquitita y parece que triunfa mucho. Creo que recién dejó su relación con su anterior novio, quien estaba culpado de 3 homicidios, etc. Ahora está más centrada, y el movimiento por el barrio es una forma importante de canalizar sus ilusiones; ella comienza a informarse y a hacer. Entiende bien la materia, como no podía ser de otra manera, a sus 17 y con tanta avidez. "Usted le trae locas a las chicas, profe, no viste?", me bromea, más en serio que de joda. También falta mucho a clase, no se mezcla con las demás, va y viene con su abuela.

Rocío es una de las más admiradas por mí, podría pasar horas mirándola cómo actúa, preguntándome qué piensa, qué siente. Tiene mi edad, acaba de tener su tercer hijo. Es de Misiones (Argentina), y sabe algo de guaraní, habla el castellano con tonada de allá. Tiene ojos rasgados, muy bellos, del lugar, es alta y corpulenta (aparte de que ahora está amamantando a Naiara, toda una preciosidad). La conocí hace no muchas semanas. Mientras daba de mamar y con una mano jugaba con otro de sus niños, yo conseguí obtener un poco de su atención para explicarle. Se la ve agotada, roza la desesperación, pero en su mirada se siente un valor y una fuerza de voluntad que dejan sentado a cualquiera. Ayer hablábamos y miraba al frente mientras decía con absoluta firmeza: "YO VOY A SER MAESTRA. Voy a pasar de año, pasar segundo, pasar tercero, recibirme, y comenzar a estudiar para ser maestra." Le cuesta mucho la materia por el tiempo que no vino, y por su carga emocional y su atención, puesta en otra cosa, durante las clases. Tiene muchas dificultades para asistir, no sólo para concentrarse. Se muestra risueña conmigo, aunque a veces sentís que esconde algo que nadie puede solucionar. Sus hijos no se portan mal, pero ahora mismo determinan el 90% de su vida. Es de esas personas de las que uno tiene mucho que aprender, aunque ella no sospecha nada de esto. Algo me dice que lo va a conseguir, todo aquello que se proponga, tarde o temprano. Ojalá puediera ayudarla en más.


Pero también están Graciela y Jorge, hasta hoy mis "parejas docentes". Tienen unos 50 años cada uno.
Jorge vive en Flores, hombre de barrio, obeso, a la antigua en muchas cosas, muy inteligente, conocedor de medio mundo. Jorge se quedó sin trabajo poco antes del Corralito, cuando empezó a buscarse la vida con ingenio. Hoy da clases particulares a chicos, de lo que vive. Le encanta leer, estar informado, siempre me pregunta por España, se puede hablar de él sobre muchos temas. Los alumnos se quejan de que explica muy rápido y "cosas muy raras", pero lo cierto es que, al margen de que a veces se abstraiga de lo que entienden los alumnos o no, el flaco enseña a pensar, a amueblar la cabeza. Es una buena persona.
Graciala es amorosa, de gesto duro no obstante. Tiene muchísima experiencia en militancia y en organizaciones de base. Estuvo exiliada en España muchos años, desde la dictadura. Pone la disciplina, el seguimiento del temario, muchas ideas, y esa conexión necesaria de mujer a mujer. Se puede aprender mucho de ella. Modera asambleas, es tenaz y constante, comprometida con el proyecto como la que más. Las alumnas la adoran. A mí cada vez me trata mejor, con más confianza.





Estos son "mis compañeros del bachi", de quienes aprendo cada día, a través de quienes conozco mejor la realidad, con los pies en la tierra, sin por ello dejar de luchar.



Acá puede observarse claramente, a vista satelital, la situación de la villa 21-24. El bachiqueda al comienzo de Cayastá, junto a la villa.





1 comentario:

  1. y cuántas historias te habrás dejado sin contar...estoy convencida de que esto es de lo mejor que te llevas de BBAA

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