martes, 9 de octubre de 2012

Hombre Libre, Hombre Nuevo


Apague el despertador de un golpe. Levántese. Apenas abra un ojo, comenzará su calvario, su lucha contra el sueño que recién soñó. Ese que fue realidad mientras duró. Asimílelo, no está soñando más.
Métase unos hidratos, filosofe frente a la encimera, entra oscuridad por la ventana. Vístase, zombie, y lávese esa cara... No busque razones para sonreír alrededor, salga ya, el jefe lo está esperando.
Aventúrese a la calle. Camine sobre los restos de la noche anterior, esa que no vivió, porque estaba roncando y soñando. Usted tiene otra obligación, o eso le llevan años diciendo. Camine hacia el metro. Al menos amanece por Argumosa. ¡No, espere! Deténgase un minuto, dese un regalo. Deje que el sol, la luz directa y la reflejada por los  cristales de la calle y de la plaza, lo calienten un poco. Ahora sí, tome su transporte, sea una sardina en agosto. Es usted la única cara con intención de sonreír en todo el vagón, ¿no ve que está solo? No lo intente más. Y por cierto, no olvide pagar con su sueldo el que lo estemos llevando.
Intente leer, intente formarse, intente crecer en algo mas que lo que su especialización le obliga. Concéntrese, son las ocho de la mañana... ahora camine, siga a esa masa.
Entre en la oficina, diríjase a su despacho, enciérrese 8 horas, y cumpla con su deber.
Y no deje que, entre párrafo y párrafo, se le mezclen sus reflexiones, ni sus sentimientos, ni sus informaciones sobre masacres lejanas. ¡Produzca carajo!
Es tarde, dé media vuelta y trate de convencerse de que no está  alienado. Camine, siga a esa masa, ya exprimida. Dilúyase por el barrio para alcanzar su colmena. El barrio vibra, pero eso no es para usted...
Compre, cocine, limpie, lave, prepare. Mañana ya sabe lo que le tocará. No evoque épocas pasadas mejores, no extrañe, no crea que puede convertirse en la persona que sueña. Su sustento está acá, y su deber para con la sociedad, también.
No se resista, no se agote en vano. Termine el día pronto. Reencuéntrese con sus pesadillas. Y mañana, siga creyéndose todo lo que le digamos.



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