jueves, 16 de febrero de 2012

Chausito, Ecuador, hasta prontito

Se trata únicamente de una frontera estúpida más, diseñada con el devenir de la historia contemporánea y bajo la útil y cierta premisa de "divide y vencerás".

Te ingresé desde Aguas Verdes, Tumbes, por Huaquillas, y huí de ahí hasta Machala, entre miles de hectáreas de bananas, por algo te llaman provincia de El Oro.
Aparecí la mañana siguiente en Quito, entre calles coloniales de nombres copiados de cualquier ciudad española. Pasé todo un día conversando, aprendiendo mucho, entre tés y cafés.
Pasé otros dos días recorriéndote sin descanso, recoveco por recoveco, subiendo a tus cerritos, impresionándome tu arte colonial, religioso, tu legado de otros tiempos oscuros y brillantes también. Conocí tus artesanías, tus barrios parroquiales, tu mesones, tus lindos parques, tu interesantísima historia política, tu museo de arqueología y las desconocidísimas y muy variadas, múltiples culturas que te habitaron desde que la civilización se asentó en el continente. Conocí tus "siga no más", "a la orden", sus "ari" del Quichua, tus museos,  tu observatorio ecuatorial....

Ascendí a la cima de tu Rucu Pichincha, el que vigila a Quito como el abuelo Illimani vigila a La Paz. Te pateé por 4 horas a vos, el más cercano del "callejón de los volcanes", hasta tus 4696 msnm.

Visité Cotopaxi, terminé en uno de los lugares más mágicos de tu territorio, la laguna del Quilotoa. Cuando ascendí hasta el cráter y vi la laguna allá abajo, salada, verde y brillante, me emocioné. Descendí al cráter con mis 25 kilos en 2 mochilas, solté la carpa a 3500, me dejaron solo aquella noche, absolutamente solo en ese cráter, y la luna llena pasó a saludar, tímita entre nubes, a iluminarme la noche y también la laguna, que se tornó blanca. No sin haaarto esfuerzo, volví por el mismo camino, y con el mismo peso.

Conocí Baños, entre tanto aventuring, me junté con dos buenos amigos de la Argentina, y desde la sierra descendimos por todo un día hasta Puyo, en tu selva. La transición del paisaje fue impresionante.

Despegué hasta tu Cuenca para cumplir 24, conocí sus calles, su paradigma de ciudad colonial, su complejo arqueológico Pumapungo, su zoológico de aves, y sobre todo conviví con una complicada familia, muy humilde, de las que gana el pan de cada día con el sudor de ese mismo día. Pasé un día nueve bien austero y sencillo, satisfecho.

Huí de ahí a tu Parque Nacional Cajas, tu lluvia de "verano o no sé en qué estación estoy" me jodió el día, me albergué en tu refugio, y a la mañana siguiente aparecí en tu gigante portuario, Guayaquil. Me perdí en sus calles caóticas de ciudad moderna, recorrí de arriba a abajo los mercados, las plazas, el Malecón 2000 y, sobre todo, el hermoso y mítico barrio de Las Peñas y hasta su cerro Santa Ana, con su emblemático faro.

Salí de ahí con ganas de costa, de esas playas de ensueño. Entre confusión llegué a Puerto López, me pasé el día devorando libros, bañándome en tu playa de agua caliente y palmeras y barquitos de pescadores locales, viendo grandes atardeceres. Me junté con las gentes que hace años que viajan, con los artesanos, y todo fluyó fácil.

Seguí por la costa hasta Canoa...aquel lugar me frenó completamente, bajé el ritmo, agoté mis días de costa...y conocí otras tantas gentes interesantes que viajan "haciendo la platita por el camino". Algunas gentes me dieron duro por lo que aprendí de ellas. Compartí tiempos, baños, cocinas, atardeceres y lindas conversaciones y canciones. Mi tiempo llegó y me juré no volver a viajar con tiempos. Mis ganas de "seguir rumbo norte" habían crecido mucho...

Dejé con mucha pena y poca gloria la cálida costa de tu Pacífico, amanecí en Quito con reencuentros y desayunos, y seguí rumbo norte...pude pisar la línea del ecuador en la turística "Ciudad de Mitad del Mundo",  cambié de hemisferio y claro, me hice la típica foto pelotuda  en la que sales (como dice un punki valenciano que conocí no más llegar a Quito) "con un huevo en cada hemisferio".

Paré una noche en Otavalo, capital de la artesanía, medio comercial...sigo imantado por el mundo de los artesanos.

Mañana te despido y cruzo tu otra frontera por la Panamericana.

Hasta prontito, taytay Ecuador, werak'ocha Ecuador.

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