Aquella tarde previa a partir a Gualeguaychú fue mentalmente muy intensa. Fui a comprar un pasaje a Retiro para el día siguiente. No quedaban. La chica de atrás de mí me escucha, me dice que vino a devolverlo y el tipo de la boletería nos mira indiferente pero como diciendo...a qué esperan? Le compro el boleto a la chica y ya tengo segura mi salida por unos días de BsAs. Así de surrealista. Decisiones rápidas, en el momento, con todos los factores flotando en el aire y las razones definitivas nunca textualmente clara, no siempre expresables con palabras, como cuando uno elije irse lejos en busca de no sabe exactamente qué.
Salgo pitando de Retiro a ver una casa. A ver si esto no es un zulo. Linea A hasta Independencia, calle Lima calle Chile y llego a Salta House. Sigo sin saber bien qué quiero, y estoy casi seguro de lo que no quiero. Tanta actividad mental me va a matar. El pibe que luego resultó no ser tan duro me enseña la casa, me dice precios y condiciones. 12 habitaciones,una gran cocina y un gran salon, 4 baños, una terraza (=azotea) enorme que promete. Le doy mil vueltas a la chola y me digo, ahora o nunca. Por un mes, al menos, gente nueva, cercanía a la escuela, y el barrio. Dale, el miércoles me mudo.
El miércoles, a la vuelta de Gualeguaychú, voy a por el certificado de antecedentes penales y me vuelvo rápido. Agarro las cosas, empaco y me tomo un taxi hasta el nuevo barrio, Monserrat. En 20 minutos de tráfico he llegado, nada. Me reciben y suelto las cosas en la habitación. Planta baja (entreplanta baja y primera). Me pongo a limpiar, a fumigar jaja, desempaco, suelto la ropa, la biblioteca que ya me persigue y voy a la lavandería de enfrente, al mercado, a reconocer el barrio. Todavía ni he comido y tengo que ir a clase...vale, bocata por el camino y paseo hasta Puerto Madero. Llego acaloradírimo y me trago 3 horas de economía hedonista. La sensación de soledad y de "dónde me habré metido" surge durante la tarde. Ahora iba a llegar a casa y ¿qué?, ¿ahora qué? Si me he metido en una casa de 12 personas, algo bueno tiene que aportar.
Pero no, había una quedada para los pringados que salimos a las 22h y ni me había enterado con tanto jaleo. A la salida de la uni me espera un grupo de franceses y mexicanos, y yo ni lo sabía :) nos vamos los 5 al paseo del puerto pegados a la reserva ecológica y nos tomamos una hamburguesa en un chiringuito que son queridísimos en este paseo en estos meses de verano. Bajo un cable polvoriento y con telarañas que explica mis pies ya algo devorados por los insectos, nos pasamos un rato agrabilísimo hablando de países, viajes, estudios, pasados y trayectorias personales de cada uno. Puto mundo global, lo que pueden dan vueltas y muchas. Los ánimos suben entre charleta y sonrisa. Buenas gente estos franceses. Por lo menos estos saben hacer un huevo frito fuera de casa, divertidos y abiertos aunque les falten tres primaveras por vivir en su paraíso y salir de él siempre como turistas de primera.
Llega el momento de volver a casa, nos han dado las 12 y atravesamos de vuelta el puerto, entre restaurantes todavía llenos, barcos, rascacielos (uno de ellos, famoso por tener un jardín en su interior en el piso 30 y que se ve desde el terreno) y acompaño a una chica a plaza de mayo, que ya es muy tarde. Estoy a 15 minutos de casa y ahora toca descubrir cómo es el barrio de noche. Saliendo de plaza de mayo, todavía iluminada, puedo encontrar a decenas de personas apaciblemente durmiendo entre la basura, pero esto no es sólo en esta zona. Basureros, taxistas, y poco más. Sólo días después vería a prostitutas en la calle, por las zonas donde fui tampoco es frecuente. Llego abajo con cuatro ojos bien abiertos y otro bien cerrado. Todo bien. Evitar callecitas, nunca pararse, mirar a todos lados...que no, que no es para tanto.
Al día siguiente, jueves, toca madrugar, pero eso se acabará en dos semanas. Vuelvo a mi admirado profesor de motores, clase interesante, menos bostezos que la última vez. Nos paramos bastante en la jerga técnica...baúl, nafta, rebajar, y muchos más (=maletero, gasolina, reducir marcha). De ahí gestiones y más gestiones de materias, de biblioteca, de paseos por el ITBA. Ya va encajando todo. Horrible calor, no sé si ahora tenía que ir a ver un depto. en San Telmo, por si las moscas. No, me confirman que no, mañana. Por cierto, ¿dónde se compran estampitas/estampas en esta urbe? Vuelvo a atravesar plaza de mayo. Muchísima gente, 13h. Entre tanta gente, me doy cuenta de que camino detrás de una morena espectacular. Casualmente, en sentido contrario, viene una formación de diez soldados de la guardia que custodia la tumba de Sanmartín y que están inspirados (colmo del argentino) en soldados tipo Buckingham Palace. Cuando la tipa y yo nos cruzamos con ellos, su rígida y estrictamente fija mirada se desvía estrepitosamente en cada uno de los soldados, la disciplina se evapora. A mí me entra la risa. A esta piba la está mirando toda la plaza! Paso por donde hace 12 horas había basuras y camas. Vacío. Llego a casa fustigado por el sol, me hago un arroz a la cubana que me sabe a gloria y rompo la cama, qué agotadora semana de dos días. Venga ya! Despierto, escribo unos mail y vuelvo a unas charlas del techo, microcréditos y apoyo escolar, 15 cuadras hasta Corrientes que finalmente recorro en colectivo porque llego pillado de tiempo, pero creo que la que suelta la charla llega más tarde que yo... mecachis. La segunda charla de la ONG se hace en el McDonalds porque no hay sitio en las oficinas. Sin comentarios.
Vuelvo a casa medio sopa y resulta que hay plan, espontáneo. Tiro para Palermo Holywood con dos cervezas porque quedo con Inés, una compañera de la lucha saharaui y una de las responsables del Bubisher. También ha ido a parar a Buenos Aires. Vamos a un boliche, pruebo la noche porteña, el house el elecrofunky, y el rollito que se trae la peña. Nos dan las mil y ni nos hemos enterado. Ahora toca volver al barrio. No hay problema, el tranporte en BsAs a mí me parece que es bastante bueno, por supuesto mejor de lo que dicen. Antes de una hora he llegado a mi cama.
En estos dos días he descubierto que en la casa viven unas tipas francesas muy simpáticas pero que sólo hablan francés y en la práctica no hablan con casi nadie, un teutón que sabe aún menos castellano y se esfuerza en no relacionarse, pese a que sé que vino a aprender castellano. La italiana de enfrente es cojonuda, buena onda, abierta, alegre, conversadora y arquitecta. Buen contacto. Me paso unos ratos charlando con ella, pero ahora se fue al Uruguay y en esta planta estamos el teutón y yo.
Mañana viernes tocaría barrio y seguir viendo qué tiene esta casa...
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