domingo, 29 de mayo de 2011

Diarios de Darwinito: día 4: Parque Nacional Torres del Paine


Aún no ha amanecido, salgo de la tienda y camino unos metros. El viento ha soplado con mucha fuerza esta noche, y ya comienza a convertirse en uno de nuestros más fieles compañeros de viaje. Ha sido nuestra primera noche en Chile, y parece otro planeta, a lo mejor es el solo hecho de haber cruzado la frontera, a lo mejor es tan solo simbólico, pero respiro diferente, respiro Chile.

Parece que a Alex le cuesta más abandonar el calor de la tienda y el saco, la mañana es fría y el cielo amenaza con nubes oscuras y alargadas, la soledad del paisaje que nos rodea es justo lo que andabamos buscando.
Con tranquilidad, nos ponemos en marcha y subimos en Darwinito, rumbo al Parque Nacional de las Torres del Paine. Recorremos la carretera nacional nº9, hacia el norte, dibujando curvas y rectas infinitas a lo largo de la Patagonia, es maravilloso.







A la altura de la población de Cerro Castillo, situada junto al paso fronterizo con Argentina, la calzada se convierte en lo que allá denominan " camino de ripio", o lo que es más común para nosotros, un camino de piedras. De repente, la inmensidad se hace dueña de la situación, la vía hacia el parque nacional nos regala paisajes dificilmente descriptibles a través de las palabras. Un cielo lluviso y desbordado de contrastes, tierras de color marrón y amarillo, desafiantes y escarpados picos a lo lejos, vacío, espacio, tiempo.



Un rebaño tremendo de ovejas se acaba de apropiar de la carretera, no nos permiten circular pero la situación es tan curiosa como hermosa. Cantidad de ovejas rodean a Darwinito, que con calma, trata de hacerse un hueco entre la multitud. Estamos solos, sin prisa, observamos el duro trabajo de dos pastores , o "gauchos". Los gauchos son un tipo de campesino característico de las llanuras australes de diversas zonas de Suramérica, día y noche, abrigados de pies a cabeza, con sombrero, cabalgan sus caballos con paciencia, vigilan y orientan al rebaño y habitan estas desiertas y lejanas tierras.


Se acerca, bordeamos el lado Este del Lago Toro hasta llegar a la entrada al parque. El camino ha sido hermoso, animales como guanacos, zorros, conejos y ovejas!!!, se han cruzado demostrando con hermosura la fauna del lugar.

Llegamos a la entrada del parque, un guarda nos proviene de cantidad de información de la zona y nos aconseja excursiones y rutas acordes con nuestro plan de viaje. Hemos planeado un único día aquí, pero tanto Alex como yo, hemos acordado que preferimos disfrutar a fondo de dos lugares, que tratar de visitar mil sitios fugazmente y sin detenernos.





La entrada al parque nos ha dejado con apenas unos pocos pesos chilenos, algo equivalente a dos o trés Euros para nuestra estancia en este país. Parece que nuestros cálculos se han quedado ligeramente cortos, no importa.
El cielo está gris y las Torres apenas muestran sus primeros doscientos metros de pared, esperamos que no llueva, sería un poco fastidioso y no vamos bien preparados para el agua. Visitamos una linda cascada, la "Cascada Paine", el agua cae unos veinte metros y luego se encañona para definir un tramo salvaje del río Paine. 






Las Torres al fondo, es impresionante, ya se pueden divisar las altas y afiladas púas de granito que dominan el parque.













 


Darwinito nos acerca hasta el punto de partida de nuestra primera excursión del día, se trata de un salto de agua llamado "Salto grande". Las carreteras del parque recorren paisajes sorprendentes, miremos adonde miremos, la brutalidad de la naturaleza nos atrapa. Desde aquí parte un estrecho sendero que desembocará en el extremecedor "Mirador Cuernos". 





Se divisa el "Lago Grey", una mezcla de azules tinta sus aguas, turquesa, marino... todo ello acompañado de un arcoiris que acaba de formarse hacia el Oeste. Es un presente para la vista, un guiño de las Torres, es naturaleza pura.







VIDEO: CAZANDO GUANACOS PARA ALMORZAR (a falta de pesos chilenos...)









Tras caminar aproximadamente trés cuartos de hora, hemos topado con las orillas del Lago Nordenskjold, situado en la base de los espectaculares Cuernos del Paine. Alex y yo subimos a lo alto de una suave loma, y es aquí donde vivimos una de las experiencias más inolvidables de nuestra aventura. Se trata de viento, viento de una intensidad sobrenatural, viento limpio y fresco, feroz e imponente. Hemos pasado al menos una hora y media jugando en lo alto de la loma, dejando caer nuestros cuerpos y apoyándolos en el colchón de este veloz aire. Tomamos por vela un pañuelo gigante de Alex y forcejeamos repetitivamente con el viento. Ha sido bello, muy bello. 











VIDEO:

(al estilo Babel...)


Ahora bajamos a comer a las orillas del lago, nuestros últimos bocadillos, ya no hay dinero para comprar más comida hasta que no estemos en parajes argentinos. Tiene pinta de que pasaremos un poco de hambre, Dios, que tontos!!!. 

























Para terminar el día nos dirigimos de nuevo a la parte Este del parque, con la intención de hacer una buena caminata hasta el anochecer. El viento ha calmado y la noche se presenta apacible. Tras superar un camnio terrible de piedras, y con un puente en el que se observa un cartel que dice: "solo vehículos livianos (menos de 2000kg"), y que no me hace ni pizca de gracia cruzar!, llegamos al punto de partida de nuestra segunda caminata del día. Bajo las torres y exprimiendo las últimas horas de luz comenzamos a andar. Hemos cargado las botellas con el agua del río y ascendemos a buen ritmo hacia terrenos más elevados y próximos a la base de las torres. Llegamos a un tranquilo refugio después de un par de horas de marcha, es el lugar idóneo para sentarnos a admirar el espectáculo y acompañarlo con una agradable conversación.
Anochece, estamos caminando a oscuras, hay vacas enormes en mitad del camino, ya cerca de Darwinito, en una verde ladera nos acercamos a una tienda de campaña para hablar con alguien que nos pueda orientar acerca de dónde conseguir algo de comer, hay hambre!!. Se trata de unos suizos, la verdad, un poco secos. La charla con ellos es breve puesto que aunque hasta nos han invitado a comer algo, tenemos la sensación de que prefieren prescindir de compañía.

Inmersos en la noche, sin dinero, con sueño, preocupados por la gasolina, no tenemos para repostar en Chile y la gasolinera más cercana en Argentina está situada a unos doscientos kilómetros de aquí. Estamos agotados y con mucha hambre, lo único que queda intentar es cruzar hasta la población más cercana en Argentina y hacer uso de plata allá, comer algo y dormir donde se pueda. Unos 200km de carretera de ripio separan el Parque Nacional del pueblo más cercano en Argentina, donde está la gasolinera!!, se hace tarde... La carretera resulta un oasis de nada, los faros de Darwinito desvelan lo que aparenta ser la única señal de vida del lugar, un haz de luz amarillenta, un espacio tan limitado en mitad de la más extensa Patagonia.

Llegamos a Cerro Castillo, el paso hacia Argentina está cerrado!!!, algo que ya Alex temía hace unas horas, estamos para el arrastre. Apenas unas patatas fritas y un poco de fiambre con pan es lo que nos alcanza a comprar con los ultimísimos pesos chilenos, y suerte que hemos encontrado una tienda pequeñita que nos abre sus puertas, son las once de la noche. No queda otra, tiramos nuestra "carpa" en campo de hierba próximo a la frontera, hay casas cerca, pero ahora ni pensamos en eso, caemos rendidos en el cálido interior del saco y dormimos, ya soñando con la próxima aventura.

sábado, 28 de mayo de 2011

Agua...agua se dice yaku...yaku...yaku...

Cuando a uno se le acaban las palabras, algunas emociones sólo se pueden expresar con imágenes, recuerdos revividos, música, películas, saltos de éxtasis queriendo separarse del piso, algún que otro grito de alegría...y mapas, planes, determinación. Mirar hacia adelante y también hacia atrás en el tiempo.



(QUÉ SUBIDÓN DE FOTO, POR CIERTO...! LOS PELOS DE PUNTA)


Flashback: Todo comenzó un mediodía en el sótano de ISF en la escuela de aeronáuticos. Sandra dijo: "he visto este concurso en un panfleto que encontré en un centro". Ella propuso participar y, por alguna razón, yo no lo pensé dos veces y al momento dije que me prendía. También Bea se sumó desde el principio. Buscamos más compañeros y formamos dos grupos. Desde el principio yo tenía en mente a otras dos personas que seguro querrían unirse a esta aventura, así que Alexander tampoco lo pensó mucho y Muna, sin saber demasiado de en qué consistía (ninguno la sabíamos...realmente nunca supimos demasiado XD) se prendió sin dudarlo, aunque podría haberla apuntado sin consultarla casi... Desde aquí un abrazote para Sandra por haberlo propuesto aquel día y por haber participado aunque finalmente tuviéramos que dividirnos en dos grupos. Así que todo siguió a las dos semanas en el comedor de mi casa. Bea se copó y se atrevió a venir y reunirse con dos tipos apestosos recién llegados de jugar al fútbol. Allí no sólo comenzamos a pensar en cómo hacerlo y cómo buscar información para la primera prueba, sino también a conocernos. Faltaba la "belga" todavía. Lo siguiente ya fue hacer crucigramas y montajes eléctricos...y terminamos bautizándonos en el aula de árabe del sótano del Chaminade, con hamburguesas, cámaras de vídeo y unas cervezas para descargar stress y desinhibir un poco... Más tarde se aplazó el concurso y tuve que dejar el proyecto, y también Madrid. Así que me reveló Tareq. Desde entonces, el trabajo realizado por ellos 4 resulta asombroso si uno mira hacia atrás... así que no me queda otra que darles mi gran enhorabuena desde aquí, porque se lo merecen. Lo único que lamento es no haber podido trabajar codo a codo con ustedes, haberme perdido esos instantes de júbilo y victoria en el Caixaforum de Madrid...
Pero el premio...el premio al final fue doble: el viaje y el reencuentro.


Yo también me voy a Bolivia...


NOS VEMOS ALLÁ

martes, 24 de mayo de 2011

Diarios de Darwinito: día 3: de Ushuaia a Puerto Natales

Aquella noche, por alguna razón, no dormí tan profundamente ni tan caliente como la primera. El día siguiente nos esperaba una gran ruta en coche, la tormenta de nieve de la noche hizo bajar la temperatura de nuestras habitaciones, y aquellos maravillosos nórdicos no fueron suficientes.

Son las 7.30. Entre malos humos por alguna razón personal de los dueños del hostal, nos preparamos y salimos de allí. Nos encontramos con que nuestro Darwinito está escondido bajo una capa gruesa de nieve. Nos ponemos a quitarla sin dificultad, pues ya no hiela y no está adherida al coche. Sabemos que el tiempo va a estar jodido en la ruta. Está amaneciendo y el cielo parece que se despeja, pero las nubes van hacia el noreste, cruzando los Andes, hacia donde nosotros nos dirigimos.




Pablo y yo hacemos un pacto de "no correr" e ir sin prisas. Tenemos la carpa, víveres, e incluso un rídiculo spray de "cadenas líquidas" que nos han medio obligado a comprar en el control policial que está a la salida de la ciudad, donde también nos anuncian que en Tolhuin (pueblecito a medio camino, en el puerto de los Andes) está nevando fuerte. Comenzamos la ruta. Miro hacia atrás y vislumbro cómo comienza a aclarar en esta ciudad tan mágica y que ha sido un impresionante comienzo de nuestro viaje. Nos despedimos de Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. Ahora el rumbo impuesto es al norte. El canal de Beagle también se despide, majestuoso y con ímpetu en sus corrientes, para morir en ese océano que tan familiar nos es, el cual reencontraríamos en unas horas, al otro lado de la cordillera.


Por alguna razón, me quedo de copiloto y le fío el control, en estas circunstancias, a un loco de este tipo. Pero bueno, la mayor parte del tiempo quita esta cara y conduce tranquilo, a veces tenemos que ir a 30 por hora porque el hielo en la carretera es constante en algunos tramos, pero salió el sol, dejó de nevar, y apenas hay tránsito. El paisaje que nos vamos encontrando es de un bosque austral en invierno, pero con las montañas a los lados siempre mirando desde arriba, muy arriba.




(¿Veis? Más tarde, el chavón se puso más serio... hasta daba confianza)



Asecendemos para después descender, poco a poco. Durante el viaje, excepto los momentos de necesario silencio y seriedad por las condiciones de la ruta, no paramos de hablar, reír, charlar...y ante todo contrastar impresiones, asombro, admiración por el paisaje que atravesamos, por el lugar que estamos recorriendo...cierro los ojos y vislumbro de vuelta un globo terráqueo: es difícil asimilar y hacerse una idea de la esquina del mundo por la que nos movemos! Las bocas abiertas lo siguen estando a medida que descendemos: como digo, la conversación, tan fluida y amena, se interrumpe constantemente para observar y comentar el paisaje...a veces incluso detenemos el coche para echar una foto, respirar una bocanada de aire fresco, puro, y muy frio, admirar de vuelta el lugar, caminar en la nieve o miccionaaaar.



Pero estos Andes australes ya languidecen, pues están por sumergirse en el océano Antártico , por lo que atravesarlos nada tiene que ver con el altiplano boliviano o peruano. Hemos dejado atrás Tolhuin y el espectacular lago Fagnano (que bajo él oculta nada más y nada menos que una junta entre la placa tectónica continental americana y la diminuta y desconocida placa tectónica Cosetia, y que "dividiría" esta isla en dos, según un paralelo aproximadamente; tiene unos 110 km de largo y tuvimos la suerte de admirarlo, como si de un mar se tratase, desde la cabina del avión al llegar, entre cordilleras heladas).
El panorama al otro lado de la cordillera, es el siguiente:


Pasada la prueba montañera, i got the control of the airplane. Esta mitad noreste de la isla Tierra del Fuego es patagónica, y se asemeja a lo que nos encontraremos más al norte, ya en territorio continental, al otro lado del estrecho de Magallanes, al norte. Carretera en buen estado hasta Rio Grande, gran asilo de pescadores, industria poco encantadora, pozos petrolíferos, retirada de actores multimillonarios de Holywood y también de ex presidentes yankees...pasemos rápido por favor! Esta población, como digo, industrial, pesquera y algo mafiosa, es la llamada capital de mundial de la trucha (mayores truchas del mundo se pescan aquí), está a orillas del océano Atlántico ya y presenta un polígono y un extrarradio industriales que tardamos bastante en atravesar. 

 



Darwinito, en ruta.


Sin embargo, antes y después viajamos por la costa, bordeándola, con el brillo y resplandor del sol sobre las aguas del océano. El día resulta soleadísimo, incluso caluroso dentro del coche, pero siempre, siempre, muyyy ventoso. La belleza del mar con su sol y de, al otro lado, este paisaje ya más árido, seco, amarillo y de estepa, con guanacos (llamitas) paseando por sus campos, nos acompaña entre muchas risas hasta el paso fronterizo de San Sebastián (o sea, Donosti). Respotamos combustible...imprescindible, tardaríamos unos 600km en encontrar otra estación, pero además, la nafta (gasolina) cuesta 3,4 pesos el litro aquí...(0'60 €) y en Chile los precios son europeos básicamente. Pablo toma el mando y cruzamos la frontera argentina, olvidándonos un cierto trámite...ejem. A los 10 km, la frontera chilena. Los trámites son pesados, arduos, y aparentemente estrictos. Le damos una palta a los aduaneros, para que se queden tranquilos, engullimos ciruelas y el resto de la fruta y fiambre los llevamos de contrabando (qué coño...!!!)



 

Miramos el reloj. 13.39. Nos miramos. Corramos! Si queremos llegar a la balsa (ferry) de las 15.15...un malentendido en que el piloto no llegó a enterarse de que habría otro servicio de balsa a las 16 para cruzar... Por tanto, corrimos. Ya no hay ruta, asfalto. Ahora hay "consolidado" (bonito eufemismo para una carretera de piedras!) Vamos apretando, y cada vez más, cada vez corremos más...Pablo se empeña, gastando, por la concentración, una cantidad ingente de azúcares, y cuando nos queremos dar cuenta estamos en un verdadero rally, adelantando como locos a los coches, tragando las piedras que nos saltan al parabrisas, las que nos saltan al chasis y nos duelen en el culo como si nos golpearan directamente en el asiento... 150 por hora? Lo siento Pablo, tenía que contarlo...aunque nunca te culparé por ello! Lo hiciste muy bien!


 Lo que él nunca entendió es cómo yo, con el rico calor del sol, y a pesar de la adrenalina que en ese momento segregábamos, voy y me duermo durante media hora, entre adelantamientos y derrapes...yo tampoco lo entiendo. Despierto cuando ya se divisa el paso del estrecho de Magallanes, al fondo, se llama paso de Primera Angostura, es el más angosto del Estrecho. En 5 minutos llegamos a una carretera con un final brusco: un muelle con una balsa con las puertas abiertas, para nosotros ahora el paraíso. Aunque estamos en mitad de la nada, esto es un puertecito en mitad del desierto. Un operario nos indica que pasemos, y en qué lugar entre los otros coches estacionar apretadísimo dentro de la balsa. Estacionamos. Apagamos motor. Miramos el reloj y nos miramos. 15.19. Give me five! "¿cómo lo hiciste?!!".
Se termina de llenar el barco con algunos de los coches que habíamos adelantado. Partimos.


Dentro del barco, que demora 25 minutos en cruzar el estrecho hasta Chile continental, dependiendo de las corrientes, pagamos la tasa, y a Pablo lo intimidan el resto de pelotudos chilenos, camioneros prepotentes, por haber corrido. Estaba en el baño y no pude defenderlo. Medio cagados de miedo, medio cagados de risa, volvemos al coche. Ya llegamos. Tomo el mando, salimos de forma ordenada del ferry, sobre ruedas, y nos alejamos de los tipos que nos van a estar esperando en la carretera... les decimos chau a los operarios, y mientras la balse se llena de autos para hacer el recorrido inverso, pongo rumbo a Punta Arenas, y Pablo y yo nos alegramos de haber guardado estas paltitas, con las que él nos hace unos maravillosos sanguches de palta, tomate, queso, salame...


Justo a tiempo!