Aterrizamos en la esquina norte de Misiones, allí donde se juntan el río Iguazú y el río Paraná, antes río Paraguay, y que irá a morir ,tras juntarse justo antes con el río Uruguay, a la desembocadura del río de la Plata. Allí donde esa confluencia de ríos es aprovechada por los estados para fingir conformidad y crear la triple frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina. En el mapa puede observarse cómo Misiones es esa provincia que Argentina, siendo claros, le penetra a Brasil y Paraguay.
Madrugamos una locura y partimos a conocer las catarata desde el lado argentino, el parque nacional de Iguazú. Esta lado tiene mucho que ofrecer, hacer, ver, y sobre todo caminar. El lado brasileño es más sencillo y menos completo, con sólo un paseo largo de mirador para observar la que dicen es la mejor vista de las cataratas argentinas.
Al llegar decidimos comenzar por un sendero casi desconocido, el sendero Macuco, casi nada transitado. Mientras nos ponemos repelente de insectos hasta las pestañas, conocemos a dos franchutes recopados y comenzamos a caminar los cuatro, por 2 horas. Caminamos en silencio, aprovechando que son las 9 de la mañana. Y somos premiados con la observación de no sólo flora sino fauna tropical digna de ser mencionada: monos caí, coatíes por todos lados, tucanes, alguna vívora, nada de jaguares eso sí, e insectos nunca vistos, como hormigas del tamaño de una falange o dos, orugas, grillos, arañas enormes, y un sinfín de agradecidas mariposas, enormes y coloridas. Todo ello rodeados de decenas de sonidos de aves, todas desconocidas pero que no alcanzamos a ver, que se comunican de rama a rama y regalan un recital de sonidos propios. Al final de la caminata encontramos el escondido salto Arrechea, donde nos tiramos un rato antes de volver sobre nuestros pasos para descubrir el sendero inferior y el sendero superior, ambos más turísticos. Desde el sendero inferior se va uno acercando a las cataratas, las va viendo venir, y regala unas vistas de la Isla San Martín y de casi todas las cataratas que ya queda como inolvidable. Al fondo, por ahora, sólo se divisa parte del vapor que la Garganta del Diablo, el postre y plato fuerte a la vez, expulsa por cientos de metros. Mientras, se muestra ante nosotros un paisaje esplendoroso, sorprendente, nunca visto y hasta idílico. Las cataratas se dividen en cientos de hilos y torrentes que fluyen de forma natural y perpetua. Cada rincón nuevo ofrece una foto diferente, un arcoiris en la superficie, y la boca siempre abierta ante un espectáculo natural, repito, nunca visto.
El sendero superior ofrece la vista del río Iguazú abajo y también mirando atrás del río en su segmento superior, antes de caer, proviniente del lago Iguazú. La vistas vuelven a ser sobrecogedoras y yo rompo mi promesa de "no hacer demasiadas fotos". Siempre, a lo lejos, un paisaje de bosque selvático todavía conservado, verde que se extiende hasta el horizonte, mire uno hacia atrás o dirija su mirada hacia Brasil, ahí no más, "al otro lado del río". Y para el final nos guardamos una caminata de 3km de ida y otros 3 de vuelta, premiados con el ensordecedor (y "empapador) espectáculo de posarse uno encima de la garganta del diablo, donde miles y miles de litros caen cada segundo al vacío, que ya no es vació porque de forma constante es llenado por un caudal altamente violento de agua y vapor enfurecido que sube hasta el mirador. A pocos metros de nosotros podemos ver caer el agua que viene del lago (en esta zona justo antes de la caída) y además de eso el paisaje se combina con cataratas a lo lejos y arcoiris dobles.
El sol nos ha comido todo el día, y la humedad, la transpiración y el vapor de agua a caudales nos tienen aplastados, pero regresamos a Puerto Iguazú tras haber tenido un día agradable, todo un regalo; tras haber caminado desde las 9 entre 15 y 20 km casi sin parar, tras haber paseado entre un los vegetales entramadísimos de un bosque no demasiado agotado por el turismo y por suerte todavía repleto de vida. Estamos agotados pero más que saciados de maravillas naturales.
Sendero Macuco
Sendero Macuco
Sendero Macuco
Sendero Macuco
Sendero Macuco. Arañitita.
Salto Arreche (algún vasco, que lo descubrió, digo yo)
Desde el salto Arrechea (Argentina). Río Iguazú bajo y Brasil al fondo.
Divisando el perfil de la garganta del diablo
Desde el sendero inferior.
Vista de una parte de las cataratas.
Isla San Martín desde sendero superior. Arcoiris.
La sensación de una cortina de agua interminable.
Estas no nos dejaron tranquilos, querían ser nuestras amigas y de paso limpiarnos los parásitos cutáneos.
Tucano, como dice la tana
Desde el paseo superior.
Graganta del Diablo
Graganta del Diablo
Volviendo. Paisaje de cualquier película de exploradores. :P
Una de mis pistas favoritas. Sólo que se llama Iguazú, nada más. Me hacía ilusión compartirla.
Parte de la banda sonora de Babel, que tanto me ha inspirado.
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